TR - Crónicas de una Navegación Septuagenaria, por Floki

Crónicas de una Navegación Septuagenaria

Trazado de Rumbo - Hermano Floki

 

Domingo 27 de Agosto, 2023: Hace 15 años, con dos amigos compramos el Halcyon, un velero Beneteau de 50 pies, en Tortola, islas Vírgenes Británicas. El objetivo inicial era traerlo a Chile, específicamente a Chiloé, para chartearlo. Formamos una empresa para tal efecto, Patagonia Yachting, que nunca llegó a funcionar. Nos quedamos atrapados en el archipiélago de San Blas, Caribe panameño, durante todo este tiempo. La lejanía geográfica con nuestros hogares y al menos mi deseo de explorar los canales patagónicos y fueguinos mientras tuviera cuerda, nos decidió a emprender la navegación hacia Chile, ya no con fines comerciales, sino para poder disfrutarlo con más facilidad.

COPA nos transporta en clase turista esta vez, con el equipaje personal y la antena Starlink que compramos para tener comunicación permanente durante nuestra navegación.

Lunes 28 de agosto, 2023: Estamos en Green Turtle Cay Marina, estacionamiento base del Halcyon en la costa caribeña, a medio camino entre Colón, boca norte del canal de Panamá y San Blas. Han sido 2 días de trabajo sometidos a un calor agobiador, pero ya hemos avanzado bastante en nuestros preparativos. Hoy enviamos a Eric, nuestro agente para el cruce del Canal, las fotos del Halcyon y los datos necesarios de la embarcación: eslora máxima (para el cobro), manga máxima, calado, puntal, altura del mástil, etc, etc, etc. Deberemos ahora esperar que Eric nos comunique la preaprobación del Halcyon.

La parte más difícil ha sido convencer a nuestras esposas (Dixie, Marcela y Verónica) que no estamos locos. Entre los tres tripulantes, Víctor, Jaime y el suscrito, sumamos 220 años, todos sobre los 70. Les hemos asegurado a ellas que para nosotros será la penúltima gran aventura. Por lo demás, la navegación programada en una primera etapa hasta Iquique o Antofagasta, +- 1.900 millas marinas, es una nimiedad comparada con las efectuadas por grandes navegantes de embarcaciones menores, como Joshua Slocum, Francis Chichester, Vito Dumas, Bernard Motessier o Gerry Clark.

Somos tres Capitanes Deportivos de Altamar (eso dice nuestra licencia otorgada por la Dirección del Territorio Marítimo de Chile) y nos hemos repartido las funciones de acuerdo a las mejores habilidades de cada uno. Siguiendo la terminología naval, Jaime es el Chancho- ingeniero de cargo- responsable del correcto funcionamiento del motor, cocina, baterías, winche eléctrico para subir el ancla y todo lo que sea mecánico.

Víctor, el Pulpo, a cargo de los abastos, pagos, cuentas varias y además cocinero y diseñador del menú.

Yo, navegante encargado de establecer rumbos y la posición de la embarcación en todo momento y también lavador oficial de platos, ollas y servicios.

El cuarto tripulante y muy importante, es el piloto automático. Está de guardia continua, no come, no duerme, no se marea, no discute las órdenes que se le entregan.

Jueves 31 de agosto, 2023: Entre ayer y hoy reemplazamos nuestra ancla principal que estaba muy deteriorada, cambiamos la cadena de la segunda ancla, comprobamos que las dos baterías principales de nuestros bancos están en buenas condiciones, cargamos petróleo, desembarcamos la balsa de rescate de alta mar para su chequeo, ordenamos para optimizar los espacios, revisamos los niveles de aceite y agua del motor y varias faenas menores. Eric nos avisó que nuestro paso por el canal está aprobado y que lo iniciaremos el lunes 4 de septiembre. Jaime partirá en el auto que hemos arrendado a Panamá, con la balsa y una larga lista de compras. Con Víctor zarparemos rumbo a Portobelo donde fondearemos para dormir y el sábado 2 de septiembre nos reuniremos en la marina Shelter Bay con Jaime.

Al llegar al Halcyon nos encontramos con la visita nocturna en el mesón de la cocina de un par de baratas o cucarachas, no se si Blattelas Germánicas o Periplanetas Americanas. Iniciamos un ataque frontal contra estos insectos, espolvoreando generosamente bajo los muebles del lavaplato y cocina, un veneno ad hoc que encontramos pero que estaba sellado y sin uso. Difícil que funcionara así. Además preparamos un delicioso manjar con los restos de unas chuletas, espolvoreadas con el veneno descrito, en un plato bien presentado que dejamos sin moverlo por 48 horas. Al parecer, estas blattodeas del género Dictyopera, insectos hemimetábolos paurometábolos de cuerpo aplanado, se hicieron chupete el preparado, porque no han vuelto a aparecer. Con estos bicharracos nunca se puede cantar victoria con certeza absoluta, pero al menos hasta ahora vamos bien.

Viernes 01/Septiembre/2023: zarpamos con Víctor a las 10:30 horas sin inconvenientes y nos despedimos creemos que para siempre, de la marina Tortuga Verde, de nuestro guachimán Santiago, del administrador Librado mas conocido como El Prófugo, porque nunca está cuando se le necesita, de los monos aulladores y de los recuerdos de todas las navegaciones que iniciamos desde ahí.

Día soleado, mar llana, viento suave por la proa por lo que salimos a puro motor. Nuestro 4° tripulante, el piloto automático, no funciona. Será fundamental dejarlo operativo antes del zarpe definitivo.

Navegación placentera, sobria en el yantar y el beber. Vamos dejando atrás los Mogotes, isla Grande, isla y marina Linton, Panamarina y Cacique, José Pobre, punta Sabanillas y a las 15 horas fondeamos en Portobelo frente al castillo San Antonio. Hermoso lugar.

Víctor se esfuerza por lograr un rancho digno y lo logra. “Pasta a la jardinera”, creación personal que consume las existencias de mantequilla, fideos y verduras. También le damos el bajo a las Balboa (la mejor cerveza panameña). Al atardecer, nos regalamos con trozos de piña muy deliciosa, guardando una reserva estratégica para mañana y unas lagrimitas de Jack Daniels.

La salida de luna entre las nubes, es espectacular. Quedamos “lelos” ante tanta belleza. ¡Qué privilegio es estar acá! Truenos y relámpagos en el continente, viento fuerte del WSW y lluvia a ratos a cántaros.

Sábado 02/Septiembre/2023: Día gris, con chubascos breves que se acompañan de viento siempre por la proa, mar revuelto. Navegación solo a motor con nuestras revoluciones estándar- 1.500 RPM- que nos dan la mejor relación de rendimiento y no fuerza a nuestro Perkins de 90 HP. Ingresamos por la bocana del rompeolas de Colón y a las 14 horas estamos amarrados en la marina Shelter Bay, donde nos está esperando Jaime cargado de provisiones que traspasamos al velero. Mucho que ordenar.

Tarde trabajada, con temperatura bastante agradable, pero los mosquitos se dan un banquete con nosotros. Doblamos la dosis de desloratadina. Jaime instala la plataforma donde irá la antena de Starlink, producto magistral de Tesla que nos permitirá mantener contacto con internet en cualquier punto de nuestra navegación. Como medidas de seguridad adicionales, llevamos un teléfono satelital que nos prestó mi compadre, primo, amigo y connavegante Hernán y el sistema spot que envía una señal de posición satelital a varios contactos preestablecidos.

El rancho, bastante tardío, consistió en una sopa de porotos de tarro, enriquecida con tres salchichas que habían quedado rezagadas de unos hotdogs. “Ecce Navis Nihit Perdidit” (En este velero, nada se pierde”. Varias lagrimitas de Jack Daniels y a dormir.

Domingo 03/Septiembre/2023: me despierto a las 08:00 horas, pero mis camaradas amanecen dos horas más tarde.

Nos visita el ayudante de Eric, para darnos las últimas instrucciones antes del cruce del canal, entregarnos las defensas y líneas de amarre necesarias para cruzar las esclusas y cobrarnos. Entre pitos y flautas, nuestro patrimonio retrocede en tres mil dólares. Deberemos embarcar a dos ayudantes y al práctico a quiénes tenemos que alimentar. Si la alimentación es insuficiente o insatisfactoria, corremos el riesgo que el práctico solicite un servicio por radio que nos estaría costando unos 700 dólares entre insumos y el delivery por lancha.

Jaime parte hacia Colón a comprar una Handy porque nuestra radio transmite bien, pero no recibe, y un termo de acuerdo a las indicaciones que nos dio Dixie, de esos que se aprieta una válvula por arriba y sale el agua. Muy práctico para hacerse un café cuando se está navegando. La compra del termo fue exitosa, pero los locales de venta de artículos marinos estaban cerrados (día domingo). Insistiremos mañana AM. La hora de embarque del asesor de cruce (no se llama práctico supongo que para evadir la responsabilidad legal si ocurre algún incidente desafortunado) ha sido fijada para las 14:30 horas.

Víctor nos invita a un cóctel de despedida en el casino de la marina, que tras alguna resistencia lo justa y necesaria para ser educados, pero sin arriesgar la oferta, aceptamos. Dos rondas de martinis bien secos, nos dejan alegres y medio puestones. Al regresar al Halcyón, ¡oh amarga sorpresa! Una barata que se mueve torpemente sobre la tostadora de pan. La sometemos a muerte por incineración con la remota esperanza que haya sido la única superviviente. Tras un detallado examen del espécimen, llego a la conclusión que se trata de una Blattela Germánica, blatodeo de la familia Blattellidae. Los efectos tardíos de los martinis, nos evitan caer en una profunda depresión. A dormir porque mañana será un día agitado.

Lunes 4 de Septiembre, 2023: temprano partimos con Jaime a comprar la Handy que encontramos en el Abernathy de Cuatro Altos, en las afueras de Colón. Atravesamos el espectacular nuevo puente colgante sobre el canal, puente Atlántico, después de una carretera muy bien cuidada entre el antiguo fuerte Sherman y Cuatro Altos.

Se embarcan nuestros dos ayudantes, Mario y Guty, un flaco pasado para la punta que no para de hablar principalmente de futbol, pero también de política internacional. Convenzo a Víctor que les prepare unos garbanzos de almuerzo, legumbre a la cual no soy muy afecto, consumiendo así una de las tres latas que compró Jaime en el supermercado. Nos alejamos de la marina Shelter Bay, previo pago de USD 75 diarios por estacionamiento temporal, y nos dirigimos hacia los flats para esperar la llegada de nuestro “asesor” que nos ha comunicado que se embarcará a las 15:30 horas. Los flats son áreas destinadas al fondeo a la gira de embarcaciones menores y actualmente están situados a la salida de Shelter Bay, ex ubicación del fuerte Sherman ocupado por marines americanos cuando en canal estaba bajo el control yanqui. Parte de las antiguas dependencias, de muy buena calidad, están abandonadas y han sido desmanteladas, pero en otras se ha instalado la guardia aeronaval de Panamá. Antiguamente los flats estaban en la ribera opuesta, cerca del borde costero de Colón, pero una serie de asaltos a mano armada forzaron el cambio de ubicación a la vista de la policía marítima de Colón.

Aparece una lancha con el asesor, un caucásico acompañado por un morenico, dos por el precio de uno nos dice. Levamos ancla y nos ponemos a la popa de un gigantesco barco chino, el Josco Runzhou con patente de Hong Khong, que se dirige lentamente hacia la primera esclusa de Gatún. El proceso es largo, porque primero tiene que desocuparse la esclusa con otro barco. Empezamos a tener algunas dudas con las habilidades del asesor, órdenes, contraórdenes, vacilaciones. El morenico de vez en cuando le dice algo al oído. Finalmente se abre la primera compuerta y el barco chino entra muy lentamente a la esclusa, con apenas 60 cm de luz para cada banda. Los trencitos laterales de la esclusa, lo mantienen en posición. Tras él, nosotros que vamos solos afirmados a cada lado por 4 largos cabos que van siendo manejados por los dos ayudantes, se les nota la experiencia, y por Víctor y yo. Jaime va al timón. El ingreso de agua a la esclusa crea algunas turbulencias que manejamos sin problemas. A todo esto ya ha atardecido y acá el crepúsculo es muy rápido. Hemos subido 9 metros y vamos a la segunda esclusa con los mismos chinos delante.

Ya es de noche cerrada cuando abandonamos la tercera esclusa de Gatún, a 27 metros sobre el nivel del mar. Nos dirigimos hacia el lago Gatún donde se desembarcará el asesor al cual le he hecho varias preguntas sobre la historia y características del Canal y me percato que no tiene idea, y su acompañante. Finalmente tras algunas dudas por parte de nuestro guía, encontramos la boya de amarre y aparece la lancha en que se retiran nuestros acompañantes. Quedan a bordo con nosotros los dos ayudantes, a quiénes les hemos habilitado el camarote de proa para dormir. Conversando con estos muchachos nos enteramos que el asesor en cuestión está en práctica y que el morenico que lo acompañaba era su instructor.

No ha vuelto a aparecer ninguna cucaracha. ¿Será posible que lo hallamos logrado?

Martes 5 de septiembre, 2023: hoy es el cumpleaños de Marcela, mi hija mayor. Espero que sean las 24 horas en Chile para enviarle un saludo por whasap.

Dormimos profundamente tras un día agitado y después de desayunar nos preparamos para la llegada del nuevo asesor que nos conducirá hasta Balboa, pasando las esclusas de Pedro Miguel y Miraflores para descender hacia el Pacífico.

A las 10:30 se nos aproxima un lanchón grande, que con extrema habilidad, permite el embarque del asesor. Este si que se nota que se las trae. Órdenes breves, precisas, solo las justas y necesarias y a 6 nudos ingresamos a la ruta balizada en el lago Gatún, pegaditos a estribor mientras nos adelantan y cruzan gigantescos mercantes. El día está nublado parcial, con mucho calor. Con Jaime y Víctor nos vamos turnando en el timón, saliendo del lago y entrando al corte de la culebra hasta llegar a la esclusa de Pedro Miguel donde entramos y debemos espera el ingreso de un enorme barco que también nos acompañará en la esclusa doble de Miraflores. Todas estas maniobras son lentas porque los transportes entran al justo.

En Miraflores nos comunicamos con nuestras familias que nos están observando en directo a través de las cámaras de la esclusa. Nuevamente de noche abandonamos esta última esclusa y nos dirigimos hacia las boyas del Club de Yates Balboa donde nos amarramos tras desembarcar al asesor, nuevamente en una maniobra muy experta del lanchón que lo va a buscar, y a los dos ayudantes. Hemos completado exitosamente una etapa engorrosa de nuestro viaje al sur y ya solos, podemos disfrutar de unas lagrimitas de Jack Daniels.

Miércoles 6 de septiembre, 2023: Víctor parte a Shelter Bay a buscar el auto que dejamos allá y se le quedan las llaves. Afortunadamente se da cuenta antes de llegar al muelle. Habría sido bochornoso que se hubiera percatado de ello al otro lado del istmo. Lleva también por misión recargar nuestro segundo balón de gas. Con Jaime, vaciamos los bidones con petróleo a los estanques del Halcyón, trasladamos el motor del dingui al camarote de proa y vamos preparando el velero para la gran navegación. El técnico de Protexsa, empresa donde compramos todos instrumentos electrónicos de navegación, chartplotter, radar, ecosonda, nos confirma que la computadora del piloto automático- lo único que no habíamos renovado- está kaput. Sin el piloto no estamos dispuestos a zarpar, así es que decidimos comprar uno nuevo, compatible con los otros instrumentos. El problema es que, aparte del precio de cuyo monto prefiero no acordarme, el plazo de entrega es entre 6 y 8 días hábiles. Todos los días de ahorro que habíamos logrado en el cruce del canal, los hemos perdido acá. Pero al mal tiempo, buena cara. Navegaremos al archipiélago de Las Perlas hasta que llegue el equipo.

Jueves 7 de septiembre, 2023: el día se ha ido en compras de abastecimiento, petróleo, y circulación por las calles congestionadas de esta linda ciudad. Tuvimos un oasis a mediodía, almorzando una rica pizza en Zi María con una copa de buen vino tinto. En la noche nos damos una buena ducha en cubierta con abundante jabonada para sentirnos sin transpiración por los siguientes minutos, los suficientes para irse a dormir.

Viernes 8 de septiembre, 2023: han sido dos días tensos por la incógnita de la fecha de cambio del piloto automático y ahora se agrega el asunto de la balsa salvavidas. Nos habían dado fecha de entrega para el miércoles o jueves recién pasados, luego para hoy y al final de cuenta nos comunican que la balsa no es recuperable. Fabricada el 2004, tiene 19 años sin haber sido nunca mantenida. Las válvulas están fuera de servicio y el material de la balsa, deteriorado. El valor de una nueva para 6 personas es de USD 3.100 y nos abonan los USD 400 que habíamos dejado en garantía por la certificación de la vieja. Hacemos algunas averiguaciones en tiendas marinas, pero o no tienen nada o nos refieren a nuestro actual vendedor. Tras tiras y aflojas, nos rebajan USD 250 y terminamos tomándonos una foto con el dueño, el personal de su tienda, la balsa y el nieto recién nacido. La balsa de origen chino por supuesto, tiene fecha de fabricación de junio de este año y está certificada. No necesita mantención por los primeros 3 años y luego mantención anual.

Subir la pesada balsa a bordo mas cuatro bidones de petróleo estando a la gira, no ha sido fácil. Afortunadamente nos ayuda un muchacho y el resto de la fuerza la aporta Jaime. Terminamos de llenar nuestros estanques, quedando una reserva de combustible en los bidones de mas menos 75 litros. Ya tenemos el zarpe que sacamos en la mañana. Solo resta devolver el auto arrendado a primera hora y zarpar a la isla Taboga, como primera etapa en nuestra navegación a Las Perlas.

Desde Santiago, Ignacio nieto de mi primo Hernán, nos ha activado la antena de Starlink y tenemos muy buena comunicación por whasap e internet.

Sábado 9 de septiembre: a las 09:45 hrs zarpamos a Taboga primero a motor hasta salir del canal balizado por donde entran y salen los mercantes al puerto de Balboa y al Canal de Panamá. Luego navegación mixta abriendo la génova con un viento muy suave por la aleta de babor. Contamos 60 barcos fondeados esperando la entrada al Canal o al puerto.

Taboga está a solo 12 millas de Panamá y es un lugar básicamente turístico. En su rivera norte está el poblado y hay una playa con una lengua de arena que la une a un morro que le otorga buena protección de los vientos predominantes. Entramos solo a motor. El fondeo frente al pueblo está abarrotado de embarcaciones y la música tropical a todo volumen, domina el escenario. Damos la vuelta al morro y fondeamos en 5 metros, fondo de arena, en L:8°48.15´N y G:79°33.3´W. Tenemos la lengua de arena a sotavento, pero el mar está calmo y nos permite disfrutar de un delicioso roastbeef preparado por Víctor.

Taboga tiene su historia. En los siglos XVII y XVIII fue un notorio refugio de piratas. Durante el proyecto francés de construcción del canal, la Compagnie Universelle du Canal Interoceanique estableció un hospital y sanatorio para los trabajadores que se enfermaban de malaria y fiebre amarilla. Entre los pacientes recuperados estuvo Paul Gaugin que trabajó en el corte de la Culebra por 5 dólares diarios.

La ley de la Maldad Universal. Cuando nos aprestábamos a una siesta, se levanta fuerte viento y oleaje del norte. Las otras embarcaciones fondeadas cerca nuestro, abandonan el lugar y nosotros también. Circunvalamos la isla por el weste y vamos a fondear en un lugar muy hermoso, con acantilados cubiertos de selva nativa. Tiramos el ancla en 19 metros en L:8°46.81´N y G:79°33.17´W. Quedamos con algunas dudas sobre las características del fondo, que pareciera ser roca. Tomamos nuestra colación vespertina, café, un sándwich y el viento nuevamente rola, soplando ahora desde el sur. Otra vez la costa a sotavento. Dura la vida del marino. Arriba el ancla y regresamos al frente del muelle del poblado de Taboga. El mar está en calma, la jarana sigue en la playa, fondeo en arena, 15 metros en L:8°47.9´N y G:79°33.17´W. Dormimos plácidamente, arrullados por el ruido del mar y las cumbias o lo que sea que continúan tocando en la playa.

Domingo 10 de septiembre, 2023: diana temprana, desayuno y vamos zarpando a las 07:50 rumbo al archipiélago Las Perlas, que también tiene una historia que contar. En 1515, los conquistadores españoles Gaspar de Morales y Francisco Pizarro en su afán de cristianizar a la población local para convertirla a la verdadera fe, derrotaron al rey indígena Toe, le robaron una gran cantidad de perlas y esclavizaron a los mejores buceadores. Las perlas “peregrinas” de 31 quilates de la reina María Tudor de Inglaterra, provienen de estos lares.

Navegación mixta con motor a 1000 RPM. Jaime prepara su arte de pesca que estaba oculto en diversos lugares del velero y que ayer nos ocupó una buena cantidad de tiempo el encontrarlo. Pasando la isla Tabogilla, una presa de buen tamaño por el tirón que da al sedal, ha mordido la rapala y se inicia la lucha entre el pescador y su presa, mientras preparamos la maniobra necesaria para subir a bordo la captura y darle el bajo con un jeringazo de ron en sus agallas. La tarea no es fácil, pero finalmente el sedal va tomando un ángulo que nos indica que el final se acerca, aunque aún no divisamos el pez. No hemos nacido para ser felices y en la puerta del horno se quema el pan. No lo creería si no lo hubiera visto. En altamar, cuando el bicharraco no estaba a más de 30 o 40 metros de nuestra popa, se cruza un tronco de árbol en donde se ha de haber enganchado alguno de los anzuelos de la rapala y se corta la línea. Adiós almuerzo.

Continuamos nuestra navegación, frustrados pero estoicos. Unas cervezas y almendras nos ayudan a superar la reciente desilusión. Ya por la proa se comienza a divisar el perfil de varias islas y nos aprestamos tras 38 millas, a buscar el fondeadero que hemos elegido en “The Panamá Cruising Guide” de Eric Bauhaus que le recomiendo a quién quiera aventurarse por estos mares.

El archipiélago de las Perlas está conformado por una gran isla, isla del Rey, 38 islas de menor tamaño, la mayoría deshabitadas, unos 100 islotes y algunos arrecifes que se extienden de norte a sur entre los 8°40.6´N (isla Pachequilla) y los 8°11.58´N (isla Galera.

Con Víctor al timón, yo con dos cartas electrónicas y la guía de Bauhaus en la mano mostrándole al timonel la ruta a seguir, nos internamos entre varias islas mientras Jaime se va a proa y medio como que le da con los nervios y trata de convencernos que ya podemos fondear.

Entre las islas Vivienda y Málaga tiramos el ancla en 7 metros, fondo de arena y suficientemente lejos de la foresta que cubre las islas para evitar en lo posible el ataque de los mosquitos. L:8°29.49´N; G:79°2.76´W.

Víctor se luce con unos espaguetis con salsa Alfredo, acompañado de un vinillo que adquirimos en Panamá. Por el weste, tormenta eléctrica y anuncio de lluvia para esta noche. Estamos en un lugar muy protegido del viento y el mar, por lo que nos vamos a dormir tranquilos.

Lunes 11 de septiembre, 2023: lluvia fuerte, pero de corta duración durante la noche y un amanecer soberbio con el sol asomando entre las nubes.

Víctor me informa el avistamiento anoche de una barata en la cocina. Está claro que no hemos vencido.

Tras el desayuno que está muy estandarizado- Jaime una mazamorra de cereales, jugo de naranja y un tazón de café de grano con leche, nosotros un vaso de jugo de naranja, taza de café con leche y dos tostadas con mantequilla, queso, jamón o mermelada- levamos el ancla para rodear parcialmente la isla Bayoneta. Nuestro lugar de fondeo ha acumulado durante la noche un montón de basura, principalmente restos vegetales, pero también envases y bolsas plásticas. Lamentable el comportamiento humano.

Tras un par de millas de navegación por aguas someras, entre 5 y 9 metros de fondo, encontramos tres lindas playas frente las cuáles fondeamos. L:8°28.9´N; G:79°3.8´W. La carta electrónica Navionics que tengo descargada en dos tablets y el celular, funciona a la perfección y es altamente confiable en esta zona.

El dingui va al agua y nos damos un largo baño en una playa de fina arena con el agua a una temperatura deliciosa. Volvemos a bordo ejercitando nuestros músculos con la remada para almorzar y continuar rumbo a isla Espíritu Santo. La pesca frustra de ayer se hace notar. El rancho es sobrio en base a atún en conserva, tomate, lechuga y un huevo duro. De postre, acabamos con los plátanos.

Considerando que la hora ha avanzado y aquí oscurece a las 6 de la tarde, decidimos buscar un lugar mas cercano para pernoctar. Navegamos 4 millas hacia el ESE y en un grupo de islitas- isletas Platanta- encontramos un rincón precioso del que nos enamoramos perdidamente. Tiramos el ancla en 7 metros, fondo de arena, muy cerca de la playa rodeada de vegetación espesa, árboles asentados en rocas con marcados signos erosivos suponemos que producto del viento y el mar. L:8°26.59´N; G:79°0.45´W.

Repetimos un prolongado baño de mar y estimamos razonable llevar a la playa 3 latas de Balboa que bebemos con el agua al cuello. Por supuesto, los envases regresan con nosotros al velero. La situación de la cantina húmeda comienza a ser crítica. Quedan solo 6 latas de Balboa, una pizca de ron y hasta el Jack Daniels da signos de agotamiento. Así y todo, ha sido una magnífica jornada., pese a que la pesca no ha fructificado. En la noche, dejo colgando un espinel al cual le he puesto de carnada una salchicha trozada que quedaba. Víctor y Jaime solo sonríen.

Aún no hay novedades del piloto automático. Estamos en lugares muy bonitos, solitarios, pero queremos regresar a casa. Son preocupantes las noticias del clima de odio y resentimiento que se vive en nuestro país. Todo es tan fugaz, cada momento es irrepetible. No hay tiempo para odiar.

Martes 12 de septiembre, 2023. Buen fondeo para desembarcar en la playa, mal fondeo para dormir. El viento atraviesa el velero con la ola y el balanceo llega a ser desagradable. No podía ser todo perfecto.

Mal me fue con mi carnada de salchichas, ni un miserable mordisco siquiera. Peces mal agradecidos.

Jaime tensa la correa del alternador de las baterías de servicio y zarpamos con destino a la isla Espíritu Santo. Por algunas millas disfrutamos de navegar a pura vela y luego cae el viento y continuamos con motor y vela a través de canales estrechos contorneando isla Viveros con sondas que descienden hasta los 5 metros y que nos obligan a estar muy atentos a las cartas electrónicas, al rumbo, a la sonda y al ojo avisor. Vamos costeando la Isla del Rey hacia el sur, dejando a babor las islas San Pedro y San Pablo, entrando finalmente en el canal entre isla Espíritu Santo e isla Mamey, fondeando en el extremo sur del canal en 7 metros, fondo de arena. Es un lugar tranquilo, bien protegido del viento y el mar, pero con un calor agobiante. L:8°25.51´N; G:8°51.13´W.

En general, toda la geografía que hemos visto de este archipiélago se ve no intervenida por el hombre. Selva autóctona tupida bien diferente a la vegetación de San Blas. No hay signos de deforestación. En las orillas, basura plástica que arrastra la mar no necesariamente generada acá.

A falta de pesca compramos a un bote con dos gunas, 3 pargos y tres pulpitos. Los gunas son caribeños y les preguntamos que andan haciendo por estos lados. Mi pelado chico está estudiando acá, nos responde uno de ellos, pero ya nos estamos volviendo a Guna Yala.

Jaime pone a cocer los pulpos, los pargos quedarán en el refrigerador para mañana y tras un baño refrescante aferrados a la popa del yate, hay corriente y ni una playa a la vista, almorzamos pulpo con tomates y arroz.

En las comunicaciones con Protecsa, el piloto automático podría ser embarcado mañana, todo en futuro pluscuamperfecto, vale decir, nada seguro. Por otra parte, se nos agotó la reserva de cerveza y se acabó el ron. Estamos reducidos al fluido esencial, agua pura. Mañana navegaremos a isla Contadora, donde se asilara el Sha de Irán Mohammae Reza Pahlevi tras haber sido depuesto de su trono por el Ayatolah Jomeini. En Contadora podremos adquirir algunos insumos vitales, como las Balboa y estaremos a una jornada de Ciudad de Panamá.

De cena, Víctor y yo nos comemos unas piñas enlatadas y Jaime, un tazón de café. De pan, ni hablar, también está restringido.

Miércoles 13 de septiembre, 2023: por el calor, estoy despertando de madrugada todos los días y aprovecho de subir a cubierta para refrescarme. Son las 4:45 AM y hay oscuridad total, estamos con luna nueva. Una tormenta eléctrica incesante se ha visto a lo lejos toda la noche- se ve, pero no se escucha. Está el cielo parcialmente despejado y logro identificar a mis conocidos Sirius, los gemelos Cástor y Pólux, Procyon y la constelación del Orion con Rigel y Betelgeuse como estrellas mas luminosas. En mi cenit, Saturno. Continúo durmiendo.

Tras el desayuno con huevos revueltos como variación, zarpamos contorneando la isla Espíritu Santo por el Sur. La marea está muy baja y han aparecido varios arrecifes. Acá, al contrario del Caribe, las diferencias de marea son de varios metros y en el interior del archipiélago se producen corrientes de marea que nos recuerdan a Chiloé, aunque en escala mucho menor. La costa a mar abierto de la isla es mas bonita con buenas playas, pero no es sitio aconsejable para fondear. Tenemos un viento suave por la proa, por lo que vamos a puro motor.

A medio camino de Contadora, la chicharra de la caña de pescar suena escandalosamente. Jaime va a la caña y empieza la lucha. Se nota que la presa es grande pues tira con mucha fuerza, pero metro a metro Jaime la va acercando. Pese a su tenaz resistencia, Jaime consigue sacar la cabeza del pez del agua y yo con la mano debidamente protegida por un guante, lo agarro por las agallas y lo subo a bordo. Se procede inmediatamente al tratamiento humanitario del vencido con el jeringazo de rigor de ron en las branquias. El magnífico atún de 8,2 Kg se relaja y entrega su alma a Poseidón. Agradecemos al mar su generoso aporte a nuestra despensa y a nuestro extinto amigo Alfredo Dietert que nos obsequió la rapala que capturó el pez.

Un pato piquero atraído por el olor del pescado faenado, se instala a bordo y se pasea con todo desparpajo por cubierta. Le tiramos las vísceras del atún al mar, vuela tras ellas y luego vuelve a subir a bordo y así varias veces. La actitud del pajarraco comienza a irritarme porque uno no sabe que pestes pueden transmitir. Les hablo a mis connavegantes de la gripe aviar y a punto de bichero conseguimos que nos abandone definitivamente.

Buscamos en Contadora un fondeo que quede cerca del comercio local y lo encontramos en la costa norte en L:8°37.79´N; G:79°2,34´W. Víctor y Jaime desembarcan en el dingui mientras yo quedo de guardia. Les va bien, la gente muy amable les ayuda a volver con sus cosas a la playa. Llegan cervezas, agua embotellada, ron, cocacolas, vinos blanco y tinto y pan. Ya tenemos abastecimiento seguro para los próximos 3 días.

Cambiamos de fondeo para bañarnos y lo hacemos en 5 metros, fondo de arena en una playa abierta al NE en el extremo oriental de la isla. Hay un catamarán varado en el extremo sur de la playa. Baño marino sujetos a la popa del velero y luego un rico almuerzo donde nos comemos los pargos a la mantequilla. Harta espina, pero muy sabrosos.

La marea está bajando y la sonda marca 2,5 metros, lo que nos decide a izar el ancla. Buscamos otro lugar en la misma playa y terminamos varándonos con una sonda de 1,2 metros. Afortunadamente estamos en arena y la marea está alcanzando su punto más bajo. Dando fuerte el motor atrás logramos zafarnos, esperando aprender la lección de respetar el rango de mareas de este lugar. Se ha levantado bastante viento y ola del NE, por lo que damos la vuelta al sur de la isla y fondeamos a su socaire en L:8°37.32´N; G:79°2.17´W.

Tenemos todo listo para el zarpe al sur. Solo nos falta el piloto automático y la impaciencia pasa a ser nuestro principal problema. ¡Queremos zarpar!

Jueves 14 de septiembre, 2023: ahora nuestro principal problema somos nosotros mismos. Si no hubiera fallado el piloto automático, estaríamos navegando ya al sur de Ecuador. También es cierto que, si mi abuela no hubiera muerto, estaría viva. El asunto es que no tenemos otra alternativa que esperar con el mejor ánimo posible la instalación del piloto automático. El mejor apoyo que hemos tenido ha llegado de nuestras esposas. No se preocupen, tengan paciencia, acá todo bien y así…La conexión a internet con el Starlink ha sido fundamental para estar tranquilos.

Zarpamos hacia las islas Chapera y Mogo Mogo, un par de millas al sur de Contadora, buscando un buen lugar donde fondear y eventualmente desembarcar en alguna playa, pero no encontramos ningún fondeo que nos de seguridad, por lo que regresamos a Contadora y terminamos anclando en la playa de las suecas, a solo unos 200 metros de donde habíamos partido.

Rellenamos nuestros tanques de combustible con el petróleo que tenemos en bidones, comprobando que el consumo está dentro de lo estimado, medio galón/hora.

Baño de mar en cueros como es habitual seguido de ducha con lavado de pelo en la popa del Halcyon. Muy agradable la sensación de limpieza y frescura, que dura poco por el calor.

De almuerzo, un aperitivo con ceviche de atún, al que le falta la cebolla, el rocoto y el cilantro, pero igual se deja comer. De plato de fondo, filete de atún sellado a la plancha acompañado de arroz o choclo a gusto de cada cual. Muy sabroso. Quedan tres cuartos del atún en el refrigerador y tenemos que hacernos el ánimo de repetirnos el menú los próximos tres días.

El resto de la jornada es en general de ocio, con siesta incluida. Al atardecer, unas lagrimitas de Balantine, parte de mi reserva estratégica de whisky.

Viernes 15 de septiembre, 2023: pasé muy mala noche. Se levantó viento del SW con la consiguiente ola y sentía un golpeteo como de una puerta abierta. A las 2 AM realicé una inspección exhaustiva no logrando encontrar el origen del ruido. Finalmente, el sueño pudo mas y me quedé dormido. Al amanecer, logro hallar la causa de mis tormentos. La escala que dejamos abajo para que los bañistas puedan subir al yate, se separa y junta al casco con la ola y produce un golpe que se transmite por el casco. Nada mas sencillo. Solo hay que dejarla arriba en la noche.

Navegamos a la islita San Bartolomé, una milla al norte de Contadora en donde existe un buen fondeo frente a una playa que desaparece con la marea alta. Echamos el ancla en 7 metros, fondo de arena en L:8°38.9´N; G:70°2.13´W. Jaime baja a tierra, yo duermo una presiesta para reponerme de lo de anoche.

Como aperitivo de almuerzo, trocitos de atún salteados, deliciosos. Plato de fondo, filete de atún a la plancha con ensalada de lechuga. Postre no hay.

Continúa soplando un SW de mediana intensidad por lo que levamos ancla hacia isla Saboga, vecina a Contadora, donde se ven tres yates fondeados. Durante el corto trayecto hablo por whasap con Dixie que está sin novedad y con mi socio y amigo Fernando que era mi principal preocupación por la prolongación obligada de mi ausencia de Santiago. ¿qué puedo decir de Fernando? Es de esas personas con las que uno va a la guerra.

Nos avisan que el piloto automático estará disponible ¡a fines de la próxima semana! Paciencia y resignación.

Isla Saboga tiene un poblado encaramado en un cerro, en el que destaca la iglesia del lugar. Todo el entorno se ve muy grato y decidimos conocer mañana el pueblo. Fondeamos en 9 metros, cerca de las otras tres embarcaciones que están acá, un catamarán, un velero con aparejo de queche de unos 40 pies y una lancha. L:8°37.91´N; G:79°3.43´W.

Víctor prepara unos espaguetis con salsa Alfredo que le quedan excelente y luego, unas lagrimitas de Balantine y a dormir.

Sábado 16 de septiembre, 2023: los lugares y las mujeres hay que evaluarlas siempre de día. Desembarcamos en el muelle donde llega el ferry desde Balboa, dejamos nuestro dingui amarrado y emprendemos la marcha hacia el pueblo que dista unos 500 metros por una huella en proceso de pavimentación. Cuando llegamos al poblado, encontramos en general viviendas modestas habitadas por afro descendientes, basura por todas partes, un poco como la cost caribeña de Panamá. Al parecer los habitantes primitivos de estas islas se extinguieron o fueron exterminados- el resultado viene siendo el mismo- y fueron reemplazados por esclavos africanos.

La iglesia que se veía anoche iluminada es modesta y está ubicada en el punto mas alto del lugar. Bebemos unas cervezas- está prohibida la ingesta de alcohol en la vía pública nos dicen, pero ustedes son extranjeros- compramos agua, frutas, jugos y cervezas y una camioneta nos regresa al muelle previo pago de 10 dólares. Baño en la popa del velero, atún salteado de aperitivo y almuerzo de atún con puré. Todavía nos queda reserva del pescado que decidimos guardar en el freezer para dos o tres días mas.

En la tarde decidimos con Víctor visitar un restaurante italiano que figura en internet, para tomarnos un Martini. Jaime ha desarmado el motor del dingui, ha limpiado sus bujías y lo deja en condiciones de funcionar. Está fatigado y prefiere quedarse a bordo.

Arribamos a la playa frente al boliche de Gianluca, evitando la basura que arroja el mar. Nos atiende el dueño, un bachicha de unos 50 años que se estableciera en este lugar hará unos 20 años. Su pareja, una mestiza panameña bien agraciada de +- 28 años nos saluda displicente sentada en una mesa. Somos los únicos comensales, pero Gianluca tiene puesta una mesa larga para unas 8 personas que suponemos llegarán mas tarde. Pedimos dos aperoles, lo único que hay. Lo encuentro ahí no mas. Pregunto a Gianluca a que se dedica la gente en la isla. Esa pregunta no se hace acá nos dice, es una pregunta que no tiene respuesta. Pagamos 30 dólares por los dos tragos y regresamos a bordo, donde nos tomamos un ron cola para pasar el mal sabor del aperol. Luego conversa en cubierta disfrutando el fresco de la tarde y unas lagrimitas de Balantine que temo serán las últimas. Buen regalo de mi amiga Margarita.

Domingo 17 de septiembre, 2023: hemos disfrutado de un día de baño de mar en la isla Pacheca, en el extremo septentrional del archipiélago de La Perlas. Agua cristalina a temperatura de 28° C, snorkeling pero sin mayor visión de fauna marina. El lugar indicado estaba en la isla Pachequita, inmediatamente al oriente de la anterior, pero ahí el mar estaba muy agitado y ninguno mostró mayor entusiasmo por ir a parar a las roquerías donde se estrellaban las olas. A las 15 horas zarpamos hacia el sur a un fondeo entre la isla Ampón (así, sin Hache) y las islas Casaya y Casayeta donde estamos fondeados en este momento. L:8°30.48´N; G:79°1.46 . Buen fondeo, bien protegido del viento y del mar. Estamos relativamente lejos de la rivera de las islas, pese a lo cual estamos invadidos por unos mosquitos atraídos por la luz. Parecen pacíficos, pues no pican.

Como todas las noches la naturaleza nos muestra su fuerza con una espectacular tormenta eléctrica, afortunadamente lejana. Nos damos un baño de buena música escuchando a Bruch, Rachmaninof y Dvorak.

Desde acá partiremos el miércoles a la marina Flamenco en isla Perico, Panamá. Si no tenemos la seguridad de la instalación del piloto automático a mas tardar el viernes, zarparemos con o sin él hacia Salinas, Ecuador.

Lunes 18 de septiembre, 2023: dormimos muy bien, es un lugar recomendable para tener un sueño placentero. Anoche sopló fuerte del N y NW y el yate ni se movió. Todas las noches se levanta viento del 4° cuadrante al atardecer y sopla fuerte después de la medianoche. Al amanecer, amaina. Cuando zarpemos al sur, aprovecharemos esta condición zarpando en la tarde para aprovechar ese viento favorable durante la noche. Mas al sur, comienzan los vientos del 2° y tercer cuadrante que no nos ayudarán nada y luego la zona de las calmas ecuatoriales.

Tras el desayuno, procedemos a la ceremonia de celebración del aniversario 213 de nuestra independencia, izando el pabellón nacional a los sones del himno patrio.

Zarpamos con la marea bien baja- tenemos 2,5 metros de agua bajo la quilla- hacia las isletas Platanta que visitáramos anteriormente. La navegación en aguas someras entre islotes y arrecifes exige toda nuestra atención, pero alcanzamos nuestra meta sin problemas. Fondeamos en arena en 3,8 metros con la marea subiendo, frente a otra playa de la misma isleta. Bajamos a tierra y nos bañamos en cueros largo rato. ¡Qué sensación de libertad! Estamos absolutamente solos en este bello lugar.

De almuerzo, le damos el bajo final al atún que nos ha alimentado durante cuatro días. Noble criatura.

Decidimos regresar al fondeo de anoche, porque acá el velero se mueve mucho y apreciamos el dormir tranquilos. Llegamos con la plea y echamos el ancla en 8,5 metros, fondo de fango. El mar está muy tranquilo y nos confirma que éste es un muy buen surgidero. Las provisiones están escaseando y abrimos con cierto temor una lata de chancho chino que resulta muy agradable. Comenzamos a ocupar el cuarto y último estanque de agua, lo que significará alguna restricción en las duchas, pero debiera alcanzarnos hasta llegar a Panamá el miércoles o jueves. Nos comunicamos con nuestras esposas por whasap gracias a la antena de Starlink, que nos ha funcionado sin problemas y a dormir.

Martes 19 de septiembre, 2023: dormimos plácidamente. En la mañana revisamos los circuitos de agua y deberemos cambiar la manguera del estanque 1, que debe tener un portillo en algún lado, ya que el estanque está lleno y la bomba aspira solo aire, Continuamos anotando todo lo que deberemos comprar previo a nuestro zarpe al sur, no solo alimentos, sino también repuestos varios. Antes de levar anclas, esperando que suba un poco la marea que está muy baja, Víctor nos regala con unos espaguetis con salsa boloñesa y queso parmesano que le quedan muy sabrosos.

En nuestra ruta hacia el fondeadero de Saboga, hacemos varias pruebas del rendimiento del motor a diversas revoluciones y parece que el óptimo está entre las 1.300 y 1.400 RPM. Echamos el ancla frente a una playa en la ribera sur de la isla Chapera, pero no concretamos el desembarco a la atractiva arena blanca, rodeada de el bosque nativo espeso, todo muy bello.

Recién zarpando a las 15 horas hacia Saboga nos llama el vendedor del piloto automático para informarnos que ya está en su poder y que lo instalarán pasado mañana. Hay buen viento del NW y decidimos cambiar nuestro destino navegando hacia la isla Taboga, donde estuviéramos antes y que dista a escasas 8 millas de la marina Flamenco. Con buen viento y en una ceñida suave, el Halcyon supera los 7 nudos.

Cae la noche y pese a que hay luna creciente desde un par de noches, el cielo está encapotado y la oscuridad es casi total. A media distancia de Taboga, que distinguimos desde unas 15 millas por la tenue luz del tope de una antena en lo alto de la vecina isla Santa Catalina, nos cruzamos con una flotilla de barcos pesqueros identificados por sus parabanes abiertos. Por la proa nos espera la ruta de entrada y salida a Balboa y el Canal de los grandes buques mercantes. Damos una bordada a estribor navegando paralelos a la ruta que está señalada en las cartas electrónicas, mientras pasan hacia la costa 4 mercantes y sale uno. Nueva bordada esta vez a babor, cruzamos esta vía y nos encontramos en rumbo de colisión (nuestro verde da con su rojo) con un buque que viene saliendo por el canal entre las islas Taboga y Tabogita. Sin detenernos a recordar quién tiene el derecho de paso, nueva bordada a estribor y le mostramos el rojo (…o encarnado con su igual, entonces nada se pierde y sigue a rumbo cada cual.

Pasado el peligro, volvemos a virar, arrumbando a nuestro fondeadero donde llegamos a las 01 horas del día siguiente. Estamos cansados y nos damos cuenta de la importancia de haber esperado con santa paciencia la llegada de nuestro piloto automático.

Miércoles 20 de septiembre, 2023: con Jaime despertamos temprano y comenzamos a preparar el desayuno. Víctor duerme profundamente. Le cantamos las mañanitas del rey David con nuestras mejores voces, casi como música de fondo. No aprecia nuestro esfuerzo y despierta de mal humor. Tratamos de no irritarlo durante el desayuno y la navegación hacia marina Flamenco. Cruzamos entre 30 navíos fondeados a la gira, esperando su pasada por el Canal. A medio camino, Víctor empieza a hacer algunos comentarios sobre los botes salvavidas de los barcos y con Jaime nos relajamos. La tormenta ha pasado.

Nos reciben en Flamenco sin problemas. Es una marina a todo trapo, con estacionamientos amplios y todo tipo de facilidades. Así también es el precio diario por el amarre. Tenemos agua, diesel, baños, restaurantes, negocios náuticos, internet seguridad. Aparece Eric, el técnico de Protexsa, no el agente que contratamos para el cruce del Canal, con su ayudante y el piloto automático. Trabajo arduo, en una maraña de cables y al final hay un problema eléctrico con un relais o algo por el estilo. Una negra sospecha comienza a invadirnos. Es posible que el piloto antiguo esté bueno y que lo pagado por el nuevo mas los 15 días detenidos en Panamá pudieran haberse evitado con un buen diagnóstico previo. El asunto es que Eric, que es el experto, estaba y está aún de vacaciones y el técnico que mandaron a chequear el piloto antiguo, es su ayudantec. En el hecho, Eric está trabajando con nosotros de buena voluntad. Sin duda su jefe le está pagando horas extra, pero podría no haber estado disponible. A las 17 horas, los técnicos se retiran. Continuarán mañana AM.

Según el esquema que figura en el compartimento de las válvulas de los 4 estanques de agua, el estanque 1, proa estribor, no se vacía. Nuestros técnicos, Jaime y Víctor, llegan a la conclusión que la manguera debe estar rota en algún punto y la bomba aspira aire y se desceba. La solución, cambiar la manguera y como dice el huaso “manguera tenimo”

Tras 10 horas de ayuno, nos comemos unas pizzas en el restaurante de la marina y regresamos a las tareas inconclusas que nos hemos fijado para el día de hoy. Lavamos y guardamos el motor del dingui en el compartimento de proa. Asimismo, lavado del dingui para sacarle la arena y la sal, pues lo llevaremos desarmado en su bolso. Hasta acá vamos bien. Nuestros expertos, Jaime y Víctor, empiezan a cambiar la manguera del estanque 1, lo que a primera vista podría parecer sencillo, pero se complica porque hay que ir levantando las tablas del piso para ir retirando la manguera e instalando la nueva. Al llegar a las válvulas, oh sorpresa. La manguera que retiramos y que estaba buena, llega a la válvula del estanque 2- proa babor. En alguna época pretérita, antes que el Halcyon pasara a nuestra propiedad, alguien se equivocó al anotar los estanques de proa que corresponden a cada válvula. Como los desastres no vienen nunca solos, con tanta prueba deja de funcionar la bomba de agua. Afortunadamente tenemos otra de respeto.

Una vez repuestos los circuitos de agua, nos damos una larga ducha a bordo y tras ella a duras penas alcanzamos a llegar a nuestros camarotes. Sueño profundo.

Jueves 21 de septiembre, 2023: mañana de trabajo intenso. Guardamos el dingui en su bolsa, cargamos petróleo, agua en bidones para cocinar y beber- la de los estanques es para lavado de vajilla, ropa y lavado personal. Víctor parte al supermercado con una larga lista de pertrechos para sobrevivir sin penurias hasta Antofagasta. Llega Eric y su ayudante y finalmente tenemos piloto automático funcionando, conectado al chartplotter, lo que antes no existía porque los equipos no eran compatibles. Solo nos falta salir a calibrar el piloto.

La teoría de la relatividad, o como una mala noticia pasa a convertirse en buena. Las pruebas con el computador del piloto automático antiguo, confirman que la unidad está dañada y por lo tanto, lo que gastamos en dinero y tiempo está justificado. Salimos a las afueras de la marina a calibrar el nuevo piloto automático y funciona OK.

Llega Víctor con medio supermercado a cuestas. Pareciera que estuviéramos iniciando una expedición al otro lado del mundo en la era de los grandes descubrimientos. El refrigerador, freezer y bodegas quedan a full. Una parte importante de los bidones de petróleo va almacenada en el camarote de popa a babor, que de hecho se ha convertido en bodega. Eric sigue trabajando, que el relé se abre, que para que está este relé acá, que eliminemos el relé y ponemos un fusible de 20 amperios y hacemos una conexión directa, etc. Jaime en el interín, ha ido a comprar una nueva bomba para el circuito de agua potable, pero ahora resulta que la bomba de agua de refrigeración del motor gotea. No queremos más guerra. Finalmente el piloto está instalado y funcionando.

Cambio de aceite y filtro al motor y rellenamos los estanques de petróleo del Halcyon con los bidones que hemos comprado. El consumo se mantiene en medio galón/hora, lo que es una muy buena noticia.

Definitivamente zarparemos mañana y con Víctor nos vamos a tomar unos martinis al restaurante para despedirnos de Panamá. Jaime prefiere irse a dormir.

Viernes 22 de septiembre, 2023: finalmente ha llegado el día tan esperado y postergado. A media mañana hacemos los trámites de emigración en Policía Internacional en una oficina a pasos de la marina Flamenco, nos entregan el permiso de zarpe y el certificado de fumigación.

El almuerzo a bordo de despedida de Panamá consiste en fruta de primer plato- papaya y/o naranjas mandarinas a gusto de cada cual y luego un filete que no es filete con arroz y tomates. Vino blanco o cerveza.

Largamos las amarras a las 13:30 horas con un día encapotado con chubascos ocasionales, mar llana, viento suave del NNE. A motor, 1.400 RPM vamos cruzando la zona de fondeo de los numerosos barcos a la gira. Desplegamos la genoa y el andar pasa de 5,5 a 7,9 nudos.

El viento va aumentando y con el motor a 1.000 RPM, navegamos con viento por la aleta de estribor por largos trechos a más de 8 nudos. Necesitamos mantener el motor funcionando, dado que el consumo de energía entre el starlink, el piloto automático y el radar, es alto.

Me hago cargo de mi guardia de 19 a 22 horas debidamente protegido por mi arnés de seguridad, mientras el resto de la tripulación va a descansar. El viento comienza a rolar a un norte franco y me da justo por la popa, lo que no me gusta nada. La mayor desventa a la genoa y además existe el riesgo de trasluchar lo que puede provocar un daño mayor. Caigo 5 grados a estribor y finalmente enrollo la genoa. Igual vamos dando mas de 6 nudos. Hasta ahora llevamos 59 millas navegadas en 8 ½ horas, lo que nos da un excelente promedio de 7 nudos.

Entrego mi guardia a Víctor y me voy a dormir pues la próxima guardia me toca a las 04 AM.

Publicado en la web el 2024-11-23 por : Américo